Domesticar a tu ardilla

Proceso de adaptación

La domesticación de las ardillas listadas es un proceso de adaptación del animal, no solo a la presencia de su propietario, sino también a los horarios, costumbres, habitáculo, condiciones físicas y climáticas en las que el animal va a desenvolverse. Por todo ello, cuando decidamos adaptar a nuestro amigo deberemos hacerlo respetando las necesidades básicas de la ardilla, ya que, no se trata solo de aclimatarla a nuestros gustos y preferencias. Así que, una vez cubiertas sus necesidades en cuanto a alojamiento y manutención procederemos a su domesticación. 

 

Aclimatación

Este proceso no es requisito indispensable para poder albergar en nuestro domicilio cualquier ejemplar, ya que suele ocurrir, por falta de tiempo o por necesidades de otra índole que no podamos dedicar los esfuerzos necesarios. Una ardilla listada bien alimentada y alojada no tiene la más mínima necesidad de establecer un vínculo con su dueño, ya que, para ella no representa absolutamente ninguna necesidad imprescindible relacionalmente hablando. Dicho esto, también es conveniente señalar que la domesticación de la ardilla listada significa, por otro lado, una aclimatación positiva al entorno que le proporcionemos, a nuestra presencia y costumbres y se sentirá más tranquila y habituada que otro animal que no haya sido domesticado. 

 

Éxito

El proceso de domesticación no puede ser predecible bajo ninguna circunstancia ya que depende de muchos factores influyentes que escapan a nuestra voluntad: juventud, vejez, temperamento, alojamiento, experiencia previa de la ardilla,.....No obstante para tener éxito en la domesticación trataremos de tener en cuenta algunos factores que, sin duda, jugaran a nuestro favor. 

 

Edad

La edad de la ardilla es sumamente importante, ya que es sabido que en ejemplares jóvenes la capacidad de aprendizaje y adaptación es mucho mayor que en ejemplares adultos, lo que disminuirá, sin duda, la duración del proceso de domesticación. En ejemplares adultos el proceso requerirá más tiempo, esfuerzo y dedicación por la timidez que habrán adquirido. Dado que las ardillas tienen una o dos camadas, a lo sumo, al año entre los meses de Febrero y Agosto, será esa fecha la ideal para adquirir nuestros ejemplares. 

Como seguramente no conoceremos a nadie que se dedique a la cría, tendremos que ir a una tienda de animales y confiar en que no nos engañen. Puede ser que esos animales que estamos viendo hayan nacido en cautividad, pero también es posible que hayan sido capturadas, por lo que el proceso de domesticación será más largo, pero no imposible. Así que tener sumo cuidado cuando vayais a comprar vuestro ejemplar, fijaros que sea más pequeño y una cara más infantil, la cabeza grande respecto al tamaño del cuerpo y redondeada, ojos grandes y redondos. 

 

Alojamiento

Como norma general diremos que cuanto más grande sea el alojamiento más facilidad encontrará nuestra ardilla para adaptarse a nosotros. En un contexto donde la ardilla pueda escapar con holgura y relativa facilidad a nuestra presencia cuando ella se sienta importunada más seguridad sentirá para acercarse a nosotros que otra ardilla albergada en espacios reducidos que se sienta acorralada y no tenga opción de retirarse. Por otro lado, los lugares o emplazamientos tranquilos lejos de ruidos como televisores, teléfonos, etc pueden darnos más facilidades. 

 

Timidez

Cada ardilla tiene un carácter muy diferente del resto, por eso es fundamental cuando vayamos a realizar la compra elegir ejemplares que se muestren curiosos con su entorno y no permanezcan arrinconadas o simplemente estén en un estado de pasotismo inmóvil en una rama o suelo. Una vez en casa una ardilla que explora con relativa rapidez su nuevo hogar nos indicará que se trata de un ejemplar con más posibilidades de domesticar que otro que se esconde rápidamente y que reprime su curiosidad hasta pasados varios días. Como norma hay que tener siempre en cuenta que es la ardilla la que tiene que venir a nosotros cuando le plazca y no al contrario, la voluntariedad no forzada de la ardilla reforzará mucho el vínculo que establezca con su dueño una vez que se consiga domesticar, ya que, se sentirá segura al no haber sido forzada y no relacionará ningún estímulo adverso con nuestra presencia. 

 

Paciencia

Casi es el principal aval que tenemos que tener en cuenta cuando intentemos domesticarla. A menudo nos llevaremos muchos fracasos en nuestros intentos que nos harán desistir de la dichosa ardilla. La domesticación es posible con paciencia y constancia sin abandonar nunca la empresa que nos hemos propuesto, teniendo en cuenta que suele ser un proceso largo, a veces sumamente complicado y con una regularidad casi diaria. Está claro que el éxito consistirá en nuestra paciencia y en el estómago de nuestra ardilla, pues por ahí es donde vamos a intentar ganárnosla.

 

Primera etapa

Empezaremos dejando que nuestro amigo tome posesión de su nueva jaula durante aproximadamente dos semanas. En ese tiempo se dejará solo sin molestarla para que se relacione con su nuevo entorno sobre todo a través de su olfato y tomará confianza en su territorio ubicando cada una de las partes que la componen. 

 

Segunda etapa

Una vez aquí empezaremos a dejarnos ver delante de nuestra mascota cada vez con mayor asiduidad. Al principio correrá al nido apenas nos localice por lo que deberemos entrar con movimientos lentos y pausados evitando de hacer ruido hasta que movido por su glotonería sienta curiosidad hacia nosotros. Procuraremos ir siempre con una golosina en nuestra mano la que daremos inicialmente a través de los barrotes de la jaula para que vaya relacionando ese estímulo positivo con nuestra presencia. Mientras no se acerque y capture la golosina por voluntad propia nunca se la dejaremos en la jaula y la retiraremos hasta la siguiente vez. Demuestran ser efectivos los cacahuetes, mermeladas, bizcochos o algún gusto especial que hayamos notado por el que sienta predilección. 

 

Tercera etapa

Una vez acepta el alimento a través de la reja y se muestra siempre confiada, no huyendo a nuestra presencia pasaremos al más difícil todavía. Esta vez se lo pondremos un poco más complicado ya que esta etapa consistirá fundamentalmente en que acepte comida de nuestra mano bien subiéndose a ella o bien tomándola desde algún lugar. Para ello nos aseguraremos que todas las vías de escape de la habitación están cerradas a una posible fuga o excursión curiosa debido a que tendremos que abrir la jaula para introducir la mano. Una ardilla acostumbrada a la fase 2ª no tardará en venir a nuestra mano. En este punto la domesticación alcanza para unos pocos individuos su fase final por su timidez o deseos permanentes de escape y ,a pesar de todo, podremos sentirnos ya satisfechos por el camino recorrido. No obstante siempre podremos intentar la siguiente fase ya que el limite lo pondrá nuestra ardilla y no nosotros. 

 

Cuarta etapa

El objetivo de la etapa es igual que el anterior pero la mano se hallará en un punto fuera de la jaula que permanecerá abierta y a cierta distancia que será cada vez mayor siempre con las ventanas y puertas cerradas. En sus idas y venidas debemos de dejar que la ardilla vaya explorando la habitación por donde quiera asegurándonos que nadie entra y sale de la habitación por error ya que una fuga indeseada de la ardilla por el resto de la casa, con persecución de su “amigable” dueño, dará al traste de golpe con todo el proceso de domesticación y la ardilla, muy inteligente por cierto, se mostrará muy recelosa en lo sucesivo. Una vez que la ardilla entra y sale de la jaula para ver a su dueño, se pasea y no muestra temor a permanecer fuera de su hogar en presencia de “extraños árboles que siempre llevan comidas deliciosas” estaremos en disposición de pasar a la siguiente fase. 

 

Quinta etapa

Esta etapa es igual que la anterior con la salvedad de ir abriendo el campo de la ardilla por toda la casa paulatinamente siempre que observemos que el animal se muestra sociable, regresa a su jaula y no se asusta con los diferentes ruidos que pueda encontrar. Es necesario incidir una vez más en lo mismo: no todas las ardillas pueden llegar a este punto, solo los animales adquiridos jóvenes o los adultos muy bien amaestrados llegarán a este punto. Aquí las posibilidades de riesgo para nuestra ardilla son evidentes al abrir su campo. Ventanas, puertas, sillones, agujeros, muebles, gatos , perros, etc pueden ser una trampa mortal para nuestro ingenuo amigo. Esta etapa concluye cuando nuestra ardilla se pasea por casa “como pedro por su casa”, salta, corre, trepa y vuelve a su jaula para dormir o descansar, no muestra temor alguno con nosotros y se muestra muy sociable. 

 

 

Información extraída de ardillascoreanas.mforos.com